domingo, 12 de septiembre de 2010


Uno es lo que ya es

Usted no quiere aceptar eso, pero quiere conocerse. Ese es el problema. No tiene forma de conocerlo en absoluto. Conocer lo que hay allí es imposible. Lo que verá estará siempre relacionado con lo que quiere ser. Lo que ve en usted es siempre el opuesto de lo que le gustaría ser, de lo que quiere ser, de lo que debe ser, de lo que debería ser. ¿Qué es lo que ve? Quiere ser feliz, así que es infeliz. Querer ser feliz crea la infelicidad. Lo que ve es el opuesto de su meta de ser feliz, de querer ser feliz. Querer tener placer todo el tiempo produce dolor en usted. Así que, querer y pensar, siempre van juntos. No son dos cosas separadas. Cualquier cosa que quieran produce dolor, porque usted comienza a pensar. Querer y pensar. Si no quiere nada en este mundo, no hay pensar. Eso no significa que los pensamientos no estén allí.

mas de que necesitas....

Aunque vas diciendo que buscas la felicidad, lo cierto es que no quieres ser feliz.


Tienes miedo porque te sientes amenazado por algo que ha registrado la memoria. Si despiertas, y puedes observarlo claramente recordando su origen, el miedo no se volverá a producir, porque eliminarás el recuerdo.


Para liberarte de los prejuicios sólo tienes la conciencia. Es la conciencia la que te puede liberar. Siempre serás esclavo de las cosas de las que no eres consciente.

El que se enfada es que tiene miedo.

Nosotros huimos de los enfados porque provocan nuestros miedos y, a la vez, nos ponen violentos. Nos asustamos de la agresividad porque despierta nuestra propia agresividad. Nos defendemos no por justicia, sino por miedos.

La buena religión te enseña a liberarte de los fantasmas, y la mala a fiarte de las medallas. No metamos a Dios en los fantasmas.


Concéntrate en percibir a las personas que encuentres, toman­do conciencia de cada una por separado.

Ve a Cristo en ellas. Ámalo, sírvelo, adóralo. (Es decir, ámalas, sírvelas, adóralas.)


No juzguéis y no seréis juzgados.

Como juzguéis os juzgarán.

La medida que uséis para medir la usarán con vosotros



Conócete bien a tI mismo y de dónde proceden tus motivaciones antes de juzgar malo o bueno a nada o a nadie.


El mundo de la realidad que vives es falso, porque está sujeto a conceptos. Los conceptos no son más que añadiduras que ha puesto tu cultura.



Belleza es una manera de ver las cosas. ¡Mira la Creación! Espero que un día te sea dado el don de ver con el corazón. Y cuando estés viendo la Creación, no pretendas nada sensacional. ¡Tan sólo mira! Observa sin ideas. Mira la Creación.







mas de que necesitas....


Cuando despertamos de nuestro sueño

y vemos la realidad tal cual es,

nuestra inseguridad termina

y desaparecen los miedos,

porque la realidad es

y nada la cambia.

Mas de que necesitas para ser feliz???

Para despertarse, el único camino es la observación. El irse observando uno a sí mismo, sus reacciones, sus hábitos y la razón de por qué responde así. Observarse sin críticas, sin justificaciones ni sentido de culpabilidad ni miedo a descubrir la verdad; es conocerse a fondo.

Si tienes problemas es que estás dormido. La vida no es problemática. Es el yo (la mente humana) el que crea los problemas.


Cuestiónalo todo y saca la realidad que hay detrás de los cuestionamientos. El día en que sientas el vacío de quedarte sin nada a qué agarrarte, ¡buena señal! Entonces ya puedes comenzar a construir con realidad.



El yo no está bien ni mal, no es bello ni feo, inteligente ni estúpido. El yo es, simplemente. Indescriptible, como el espíritu. Todas las cosas —como tus sentimientos, pensamientos y células— vienen y van. No te identifiques con ninguna de ellas. El yo no es ninguna de ellas.


La espiritualidad es, en verdad, una cuestión de ser quienes somos, de transformarnos en lo que somos, de ver quiénes somos.



La espiritualidad es la que intenta solucionarte. Busca solucionar el problema del yo, que es el que está generando los problemas que te llevan al psicólogo y al psiquiatra. La espiritualidad va directamente a la raíz, a rescatar tu yo, el auténtico, que está ahogado por barreras que no lo dejan ser libremente.



Si sintieras o miraras, o te sentaras y tomaras contacto contigo mismo, llegarías al silencio; y las cosas te serian reveladas…


Para ser como Jesús, has de ser tú mismo, sin copiar a nadie, pues todo lo auténtico es lo real, como real era Jesús.


¿Sabes lo que significa

no sentirse

nunca más molesto ni receloso?



Santa Teresa dijo

que Dios le concedió el don de desidentificarse de sí misma

y poder ver las cosas desde afuera.

Éste es un gran don

pues el único obstáculo y raíz de todo problema es el yo.

Vivir desidentificados es vivir sin apegos, olvidados del ego,

que es el que genera egoísmos, deseos y celos,

y por el cual entran todos los conflictos.



Repite: "Yo no soy nunca la imagen que tengo de mí mismo ni la que tienen los demás de mí. Yo soy, y el ser no cabe en nin­guna imagen porque las trasciende todas."

"Yo no soy esto ni aquello. Suceda lo que suceda, no perderé mi verdadero yo."


Todo cambio auténtico se efectúa sin esfuerzo alguno. La per­sona humana tiene unas energías fabulosas en reserva, para cuando necesita ponerlas en marcha. ¿Qué cambios harías en tu vida?



Si quieres llegar algún día a la unión con Dios, debes comenzar por el silencio.


Espiritualidad es estar despierto. Desprenderse de las ilusiones.

Espiritualidad es nunca estar a merced de acontecimientos, cosa o persona alguna.

Espiritualidad es haber hallado la mina de diamantes dentro de ti. La religión se destina a guiarte hacia eso.

Tú no necesitas un libro mágico, un gurú carismático, rituales primitivos. Sólo necesitas tus cinco sentidos. Obsérvate a ti mismo, tu cuerpo y tu mente. En ellos encontrarás todo lo necesario, además de los recursos que Dios te dio.













Mira dentro de ti,

Entiende que existe un generoso reino de felicidad autosuficiente.

Tú no lo habías encontrado antes dentro de ti,

Porque tu atención estaba volcada hacia las cosas en que crees,

O hacia tus ilusiones con respecto al mundo.

Alimenta este valiente sentimiento.

Tú alcanzaste la felicidad.

¿Consigues sentirla?

"La felicidad no está en lo que yo poseo sino en lo que soy".

Tu yo es el que necesita ser.

¿Puedes verlo?




La felicidad y el amor van juntos

Pero no producen emociones,

Ni excitación,

Porque esto es enemigo de la felicidad.

Tampoco producen aburrimiento,

Porque la felicidad nunca harta cuando es,

De verdad,

Felicidad.



. Para ser feliz

No has de hacer nada,

Ni conseguir nada,

Sino deshacerte de falsas ideas,

Ilusiones y fantasías

Que no te dejan ver la realidad.



¿Qué hacer para ser feliz?

¡Nada! No se hace nada.

Es necesario desprenderse de las cosas.

De la ilusión.

De las ideas erróneas.



Nuestra felicidad o infelicidad dependen más de la manera por la cual percibimos y nos enfrentamos con los acontecimientos, que de la propia naturaleza de éstos. Si no te está gustando tu vida, hay algo radicalmente erróneo en ti.








Tú ya eres felicidad,

Eres la felicidad y el amor,

Pero no lo ves

Porque estás dormido.



• Intenta decir:

"¡Qué suerte tengo!

¡Qué agradecido estoy!"

¿Sa­bes una cosa? Es imposible estar agradecido y no ser feliz


Todas las barreras que nos impiden alcanzar la felicidad son auto impuestas. ¿Cuáles son las tuyas?



Quién te enseñó a expresarte, a vivir libre y feliz? ¿Quién te enseñó que el camino hacia la felicidad era ser aprobado y aceptado por la sociedad?









¿Te gustaría descubrir quién eres realmente?

¿Tendrías coraje suficiente para llegar a ser tú mismo?

Esto es estimulante.

Esta nueva vida se inicia con la aceptación y el amor a ti mis­mo,

Y con la confianza en tus sentidos, todos ellos, en todos los aspectos.

Es una aceptación especial y minuciosa.

¿Estás listo?

Cuando se te abran los ojos, verás cómo todo cambia, que el pasado está muerto y el que se duerme en el pasado está muerto, porque sólo el presente es vivo si tú estás despierto en él.

Experimenta la realidad, ven hasta tus sentidos. Eso te traerá hacia el ahora. Eso te traerá a la experiencia. Es en el ahora donde se encuentra a Dios.

Se dice que un gran sabio le dijo a un emperador romano: “Cuando llegue el día de tu muerte, morirás sin haber vivido.”

Despertemos para que esto no sea nuestro epitafio.


Obsérvate a ti mismo. A medida que te observes, no sólo mentalmente, sino como un observador imparcial, dejarás tu existencia mecánica y de marioneta.


Sólo hay vida en el presente, y vivir en el presente supone dejar los recuerdos, como algo muerto, y vivir las personas y los acontecimientos como algo nuevo, recién estrenado, abierto a la sorpresa que cada momento te puede descubrir.